miércoles, 21 de abril de 2010

La erupción del volcan Eyyjafjallajokull

La erupción del volcán islandés Eyjafjallajokull no será capaz de hacer frente al problema climático ni empeorará las condiciones actuales.

A diferencia de lo que ocurrió después de la erupción de un volcán filipino en 1991, que dio lugar a una refrigeración de 0,5º C de la superficie terrestre y compensó el impacto de los gases de efecto invernadero durante dos años, esta vez el fenómeno no tiene la magnitud suficiente como para contrarrestar los efectos del calentamiento global.

Cuando un volcán entra en erupción dos fenómenos diferentes pueden ocurrir: en uno de ellos se liberan cenizas y dióxido de azufre, que llegan a la atmósfera. Allí permanecen durante meses o años, formando una suerte de escudo que impide que la totalidad de los rayos solares incida sobre la Tierra. En otros casos, estos mismos elementos pueden generar aerosoles compuestos por ácido sulfúrico y provocar más efecto invernadero.

El fenómeno que generó el Eyjafjallajokull no tiene la magnitud suficiente para producir efectos significativos sobre el clima. Ocurrió a una altitud demasiado baja, un promedio de 6.000 metros, a comparación de la erupción de Pinatubo, el volcán filipino, que alcanzó unos 18.000 metros.

Menos mal, porque la reducción o aumento de temperaturas en uno o dos grados tiene efectos en las cosechas y ciclos vitales de las plantas, poniendo incluso en riesgo la obtención de medios de subsistencia para animales y seres humanos.

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miércoles, 7 de abril de 2010

Semana Santa

Semana Santa

El Jueves santo, en la Misa vespertina, celebramos la Cena del Señor dando comienzo el Triduo pascual.
El Jueves Santo tiene varias peculiaridades litúrgicas. En primer lugar, ese día están prohibidas todas las misas sin asistencia del pueblo. Los sacerdotes que hayan concelebrado en la Misa Crismal matutina (en Sevilla se hace el Martes Santo) pueden volver a concelebrar en esta Misa. Asimismo, los fieles que hayan comulgado en la Misa Crismal pueden volver a hacerlo en la vespertina. La comunión sólo puede ese día distribuirse a los fieles dentro de la Misa ; a los enfermos se les puede llevar a cualquier hora.
Al comienzo de la Misa el sagrario debe estar completamente vacío. Este día se consagra el pan suficiente para la comunión del Jueves y Viernes Santos. Lo que la iglesia pretende con el signo del sagrario vacío y de la comunión con el pan consagrado durante este grandioso día es comunicar lo que Jesús en realidad instituyó en la última Cena cuando partió el pan y lo dio a sus discípulos diciendo: tomad y comed todos de él porque esto es mi cuerpo que será entregado por vosotros
Tras la procesión de entrada la Misa comienza de la manera acostumbrada. Al llegar el Gloria suenan las campanas, que ya no volverán a sonar hasta el Gloria de la Vigilia pascual. Asimismo cesan los instrumentos y el coro canta sin acompañamiento musical. Se usa la carraca para la consagración.
Tras la homilía (que se dedicará a la institución de la eucaristía, la caridad fraterna y el sacramento del Orden) se procede al rito más llamativo: el lavatorio de los pies, que solo se hace a varones. El obispo (o quien presida), quitándose la casulla si hace falta, se acerca a los designados y ayudado por sus ministros procede, ritualmente, a lavarles los pies. Mientras, el coro entona antífonas o cantos apropiados. El lavatorio de los pies significa el servicio y el amor de Jesús que ha venido no a ser servido sino a servir. Recordemos que en occidente desde el siglo IV se realizaba el lavatorio de los pies en el rito del bautismo con el fin de que no se olvidaran que ser cristianos significa ser servidores a ejemplo de Jesús. Posteriormente comenzó a ser utilizado en los monasterios como signo de acogida a los huéspedes. Este gesto debe ser simbólico y profético, a la vez que explica el deseo de una Iglesia que a ejemplo de Jesús se hace servidora de la humanidad especialmente de los más pobres y oprimidos. El lavatorio se hace con autenticidad, no es teatro, se lavan, se secan y se besan los pies expresando el amor fraterno, el servicio y la reconciliación. Posteriormente, finalizado el lavatorio, se ofrece al obispo (o celebrante principal) jabón y perfume para que se asee.
En esta Misa no se dice el Credo, siguiendo una antigua tradición (el momento que se conmemora aún no estaba el Credo establecido). Pensemos que el Credo que los católicos proclamamos se hizo por tradición, es decir, por la experiencia de las primeras comunidades cristianas, después de la resurrección de Jesús. Así se entiende mejor por qué no se profesa la fe públicamente este día, no por una omisión sino como signo de respeto a la tradición antigua que no tenía prevista esta particular profesión de fe cuando se instauró el Jueves Santo.
Continúa la Misa normalmente hasta la oración de después de la comunión. Los ritos finales de despedida se omiten, sustituyéndolos por la procesión de traslado del Santísimo hasta el monumento eucarístico. Mientras se canta el Pange lingua, el obispo, con el humeral, traslada al Santísimo en una procesión solemne con cirios e incienso. Al llegar al lugar de la reserva el obispo inciensa al Santísimo de rodillas, cerrando posteriormente el sagrario. Tras un breve tiempo de adoración en silencio y tras hacer genuflexión los ministros se dirigen a la sacristía, omitiéndose la despedida. La asamblea se dispersa sin ninguna clase de despedida litúrgica. Esto significa que quedamos en espera para participar de la más importante celebración del año Litúrgico: la Vigilia Pascual.
En ese momento se despoja al altar de los manteles y se queda vacío, quitándose o velándose si es posible las cruces. Este gesto, de quitar el mantel que cubre el altar, hasta la Vigilia Pascual , es un signo que mantiene una antiquísima tradición que tenía previsto este gesto final en cada celebración y que luego se conservó únicamente en el Triduo Pascual. Mientras de despojaba solemnemente el altar se recitaba el salmo 21, que dice: “se reparten mi ropa, echan a suerte a mi túnica”.
También se prohíbe encender velas ante las imágenes de la Virgen María y de los santos. Esta prohibición por parte de la Iglesia se inicia el Jueves santo, hasta la Vigilia Pascual. Lo verdaderamente importante para el cristiano es descubrir la luz del misterio eucarístico.
La Iglesia recomienda que los fieles dediquemos algún tiempo a rezar y a adorar al Santísimo. La tradicional costumbre de visitar los monumentos y sagrarios parece actualmente minoritaria y es preciso recuperarla. Los monumentos se adornan, con flores, cirios y frutos de las cosechas. Los monumentos se hacen en todas las capillas con el objetivo también de guardar las hostias sagradas para la comunión en el Viernes Santo y la de los enfermos.
No toda la religiosidad de estos días puede limitarse a ver procesiones. También debemos participar en los Oficios y visitar al Señor, que nos espera en el sagrario.


Continuando con la celebración, el “Mesías” de turno, espera en su casa la llegada de los centuriones romanos, quienes lo llevarán ante Poncio Pilatos. Ya condenado, tiene que cargar una cruz muy pesada y llevar una corona de espinas de verdad por un camino de dos kilómetros. Siguiendo al “Mesías”, se encuentran los penitentes, los cuales están encapuchados y se van azotando las espaldas desnudas al mismo tiempo.

¿Puedes creer cuánto realismo le ponen a la celebración? Si pensabas que aún no es suficiente, entonces no dejes de leer lo que viene. Una vez que están en su Gólgota particular, los hombres se crucifican. No es una crucifixión falsa, sino que se incrustan clavos de verdad sobre las manos y pies. Esta costumbre es muy antigua, desde hace ya más de medio siglo, sin embargo es sólo desde 1992 que se cuenta con crucificados reales.

Fervor en Semana Santa en Filipinas
Foto: yulek en Flickr

No te sorprendas al saber que las calles que conducen al Gólgota de Filipinas se encuentran bañadas de sangre de los cientos de flagelantes. El Gólgota es un pequeño montículo justo en el medio de un arrozal en San Pedro de Cutud, ubicado a 70 kilómetros al norte de Manila. El Vaticano ha mostrado una posición en contra de estas representaciones, sin embargo el Gobierno no piensa realizar cambio alguno debido a que resulta ser un atractivo turístico muy importante. ¡Cientos de personas han sido flageladas y crucificadas desde el año 1976!